El dueño de ‘Toy’, un perro al que le arrancó un ojo otro can, reclama justicia

Ángel Ansede, dueño del animal, tuvo que pagar 228 euros por la operación
Ángel Asende con su perro Toy. DS
photo_camera Ángel Asende con su perro Toy. DS

"Caminaba la calle con mi perro, de raza Yorksire y unos cuatro kilos de peso, cuando escuché unos ruidos. Al mirar hacia atrás, vi a una mujer que intentaba agarrar el suyo, de color negro, sin bozal y unos 20 kilos (aproximadamente), que se abalanzó sobre el mío. No hizo el menor ademán para tratar de evitarlo y le arrancó un ojo". Quien narra este suceso, registrado en Vilagarcía, se llama Ángel Ansede Niebla.

Expone que se agachó para socorrerlo, y la mujer abandonó el del lugar inmediatamente. Sucedió el día 10 de septiembre del año 2022. Acudió a un centro veterinario, y el parte redactado en este lugar, el 20, indica que "mostraba herida por mordedura en cabeza y prolapso en ojo derecho. Ante la gravedad de la situación, fue intervenido quirúrgicamente, realizándole la enucleación completa de dicho ojo. Mantuvimos con antibiótico y analgesia durante una semana y hoy procedimos a la retirada de puntos". Tuvo que pagar 228 euros.

Ese mismo día, presentó una denuncia en las oficinas de la Comisaría de la Policía Nacional y aportó el informe de la clínica, que fue incorporado al atestado número 3695/22. Comenta que recibió muchas muestras de cariño y solidaridad de los dueños de otros perros y logró identificar a la propietaria del que agredió al suyo, llamado Toy, pero el Juzgado número 1, que abrió diligencias por un delito que calificó de "leve sin especificar", acordó "el sobreseimiento y archivo" de las diligencias. "Nada entiendo de leyes, por lo que no cuestiono la decisión judicial, pero considero que mis derechos fueron atropellados y soy víctima de una injusticia", lamenta Ángel Ansede Niebla.

"Por esta razón hago público este caso", y también para advertir a quienes pasean con sus perros por Vilagarcía de que podrían verse en su situación. "Estoy jubilado y Toy es parte de mi vida desde hace ocho años, por lo que ya pueden imaginar lo mal que lo pasé. Logramos salvarlo, pero la pérdida de visión provoca que se desoriente», señala. Expone que hace público lo sucedido con el objetivo de que "alguien puede indicarme el camino para reclamar mis derechos", aunque aclara que no es el dinero lo que me importa. "Me gustaría que sucesos como este no se repitan y se castiguen comportamientos que no deberían tener cabida en esta sociedad", subraya.

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