Crean en Sanxenxo un sistema de reparto con cero emisiones de CO2

Panadería Paco es pionera en el municipio en incorporar la bicicleta eléctrica para surtir a la clientela del centro y del ayuntamiento vecino
Fernando Pérez sale a repartir su mercancía en bicicleta eléctrica. DAVID FREIRE
photo_camera Fernando Pérez sale a repartir su mercancía en bicicleta eléctrica. DAVID FREIRE

En apenas 11 meses, Fernando Pérez, propietario de la sanxenxina Panadería Paco (Rúa do Progreso, 92), ha logrado dejar de emitir 130 kg de CO2 derivados de su actividad comercial. Lo ha hecho a bordo de su bicicleta eléctrica, la nueva incorporación a la flota de vehículos del establecimiento, que ha llegado para sustituir a la anterior motocicleta que usaba para el reparto por el centro del municipio, y con la que en este tiempo ya ha recorrido 2.000 kilómetros.

"En la panadería siempre tuvimos muy presente no solo el coste económico de las materias, sino la repercusión de nuestra actividad sobre el entorno", asegura el propietario. Por este motivo, cuando hace años se propuso comenzar a investigar la efectividad de los vehículos eléctricos en un negocio como el suyo, lo vio claro. "Empecé a hacer pruebas en caseras acoplando un motor a la bici de montaña que tenía en casa por no dejarla tirada, ya que había pagado por ella 300.000 pesetas en la época. Y funcionó muy bien. Por el centro se va más rápido en bici que en furgoneta, y mucho más en la época de verano", cuenta. Así, se decidió a dar el paso y comprar una bicileta eléctrica que alcanza los 25 km/h, con 250 watios de potencia.

Fue un antes y un después. E, insiste Pérez, "está al alcance de cualquiera, por unos 1.300 euros" en las plataformas de venta "online". Hacer el reparto en bicicleta eléctrica, asegura, ha cambiado su forma de vivir la jornada laboral. "Ves el pueblo de otra forma, conectando con la gente y con el entorno", afirma.

A bordo de su bicicleta, Fernando Pérez acerca los productos más suculentos de su establecimiento a toda la clientela de Sanxenxo y de parte de Poio. Empanadas de todo tipo, dulces, bollería casera, trenzas y barras de pan viajan por el centro de Sanxenxo con cero emisiones e incluso llegan "a Portonovo y a Raxó", para abastecer a los locales de hostelería que reclaman los servicios de Panadería Paco.

Del resultado de su actividad en los últimos meses, Fernando solo ve ventajas: "no hay emisiones, es más económico y la bicicleta tiene 80 km de autonomía por la mañana, ya que la cargo por la noche. Lo que hacemos es solo un pequeño grano de arena, pero todo suma", cuenta.

COMPROMISO. La preocupación por el Medio Ambiente y por su entorno más cercano es, precisamente, una de las máximas de la empresa. "Prestamos atención al reciclaje y separamos los residuos. Procuramos comprar producto de cercanía para las elaboraciones, y que la contratación del personal repercuta sobre el vecindario. Además, no desperdiciamos las sobras de la producción, sino que las regalamos para el consumo animal y también procuramos colaborar en lo que podemos con la Asociación Peludos Invisibles de Sanxenxo (APIS). Siempre digo que no debemos pasar por la vida, sino que la vida pase por nosotros", afirma el propietario. "Creo que es una obligación, si eres consciente de la realidad que te rodea".

JUVENTUD EN BICI. Que Fernando Pérez haya apostado por la bicicleta para su negocio no es casualidad. Y es que parte de su adolescencia se la pasó subido a una, siguiendo la corriente de afición que, por entonces, reinaba en el municipio. Y esto es algo que la juventud de entonces debe agradecerle, tal y como él mismo reconoce, "a Ramiro, de Peluquerías Deza. Él estuvo pendiente de los jóvenes de aquí a través del deporte. Sacó a muchos chicos de no hacer nada y les inculcó la pasión por el deporte", asegura.

Por aquel entonces, afirma Pérez, "hacíamos rutas incluso de 60 kilómetros por el monte los sábados. Me di contra todos los árboles de aquí hasta el Castrove", bromea.

Ahora, con la responsabilidad que supone sacar adelante un establecimiento que ya es emblemático en el municipio, la bicicleta ha regresado a su vida para quedarse: "A veces no nos damos cuenta de lo que supone un pequeño gesto".

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